jueves, 16 de octubre de 2014

La luz. Intensidad, origen y difusión.


La iluminación en fotografía consiste en dirigir y rebotar luz hacia un objeto con la intención de que ésta pueda ser registrada por una película, un sensor electrónico CCD o CMOS. La luz resulta fundamental en la fotografía ya que sin ésta no es posible plasmar una imagen. 

Es un factor físico imprescindible en el proceso fotográfico, la luz posee una función plástica de expresión y modelado que confiere un significado y un carácter tal, que muchas veces ella sola determina la calidad de una fotografía, aunque esto depende del gusto del fotógrafo y la técnica que él mismo emplee.

1. INTENSIDAD


La intensidad es una característica común a cualquier tipo de luz. Para el fotógrafo la luminosidad de una fuente de luz permite conocer qué cantidad de luz emite y utilizarla para establecer baremos cuando escoge la mejor intensidad de luz para fotografiar un objeto en determinadas condiciones.  

La intensidad de la luz nos proporciona de que color o tonalidad es un objeto y por ello no debemos confundir la temperatura de la luz con su intensidad.






























La unidad de medida de la luminosidad es el Lux, pero también se usan otras menos conocidas como las candelas por centímetro cuadrado. Para conseguir una medición exacta de la intensidad de una determinada luz se emplea el fotómetro manual o integrado en la cámara. Con este aparato determinamos la intensidad exacta de luz necesaria para una correcta fotografía junto con la relacion directa entre Obturador y Diafragma empleados. 

2. ORIGEN

Dependiendo de la naturaleza de la luz, podemos encontrar tres tipos: 

Natural. Proviene del sol y es influida en su paso por la atmósfera terrestre, además dependiendo de la hora del día puede dar diferentes matices en intensidad, dirección, dureza y color, lo que significa que una luz apta para determinado trabajo pueda tener una corta duración debido a la rotación de la tierra. Permite hacer tomas fotográficas en exteriores y ser complemento a la luz artificial.

A mediodía los rayos refractan por igual y la luz aparece blanca. Las moléculas del aire dispersan parte de la luz, sobre todo las radiaciones más cortas y por ello vemos el cielo azul. 

Al atardecer, el sol debe atravesar un capa más gruesa de aire. El extremo rojo del espectro es el que sufre una mayor refracción, y, por tanto, los atardeceres son rojizos. La intensidad de la luz como factor determinante del color es una ilusión óptica por la fisiología de nuestra retina.

Artificial. Proviene de una fuente de luz no natural como una bombilla, un flash fotográfico o un foco. La ventaja es el dominio sobre esta luz pudiéndola manipular en cuanto a su dirección, color e intensidad. No obstante, su uso es caro y requiere de conocimientos previos. Dependiendo de la cantidad de luces que se utilicen puede haber un límite de la extensión de la superficie iluminable, por lo que la luz artificial suele ser complemento de la natural y viceversa.



Ambiental o mixta. Es la mezcla de varias luces de distinta procedencia, generalmente, natural y artificial. Es posible modificar la calidad de la luz solar si utilizamos flash de relleno y materiales reflectores, absorventes o difusores.





3. DIFUSIÓN
Determina la nitidez, del borde de las sombras y, por tanto, la dureza o suavidad de la imagen. 
  • Luz dura. Proporciona el mayor grado de contraste, produce efectos fuertes y espectaculares. Proyecta una sombra con bordes nítidos y muy definidos. La luz dura procede de fuentes pequeñas y alejadas (sol, bombillas o flashes directos). La distancia y el tamaño determinan el grado de dureza. Es idónea para destacar la textura, la forma y el color.


  • Luz media o semidifusa.  Procede de fuentes más grandes y próximas al objeto y, aunque produce sombras definidas, ya no tienen los bordes nítidos. Destaca el volumen y la textura, pero sin sombras negras y vacías y sin el elevado contraste de la luz dura. El color resulta más apagado.

  • Luz suave. Resta importancia a las sombras y hace que sea el volumen del motivo el que domine sobre las líneas. Es muy difusa y no proyecta apenas sombras. La fuente luminosa ha de ser muy extensa (cielo abierto), o rebotar sobre una superficie muy grande y próxima (techo, pantalla, lienzos). Es la menos espectacular pero la más agradable y fácil de controlar. El control del contraste, uno de los principales problemas del fotógrafo, queda perfectamente resuelto con este tipo de luz.
En la próxima entrada hablaremos de los otros dos puntos que quedan: Dirección y Temperatura.

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